El vacío social, el rechazo vergonzante de vecinos que, desde la vuelta de la capital, retiran la palabra y el saludo "miraban para otro lado, cuando pasabas o los ricos no hablaban a los pobres, ni los pobres a los ricos", incluso familiares reducen su relación a la mínima expresión, se configuraron como las nuevas formas de violencia en el pueblo. La convivencia, donde todo el mundo se conoce, se hizo muy difícil, porque los que ostentaban el poder desplegaron una política de venganza, ajuste de cuentas y acoso o el escarnio diario que suponía tener que convivir con los verdugos de sus propios familiares y amigos. Además de callar los robos de objetos y animales de las casas de los republicanos que abandonaron la villa por parte de los vecinos que se quedaron en Leganés después de su ocupación A ello hay que añadir el ambiente irrespirable de humillación y sojuzgamiento permanente en el que se vieron envueltos los republicanos y sus familias durante los primeros años de posguerra.
A partir de 1959 con la liberalización de la economía por el Plan de Estabilización, la economía local comienza a desarrollarse (PGOU, polígono industrial de Butarque) al igual que el despegue demográfico lleva consigo la construcción residencial de Zarzaquemada, El Carrascal, etc. En 1961 se produce la parcelación de las fincas de "El Candil", un año más tarde las fincas de "Los Frailes" y del Camino de Castilla para viviendas. En 1963 se aprueba el I PGOU de Leganés y varios planes parciales a lo largo de los siguientes años. En 1965 apertura de Tapón Corona. En 1967 se inaugura el polígono industrial de Butarque y se diseña Zarzaquemada.
A partir de 1968 el Secretario Municipal expone en el Pleno las deficiencias de los planes parciales que se desarrollan en la villa: Exceso de volumen de edificación, construcción de viviendas sin licencia especialmente en Zarzaquemada. Ello lleva consigo la dimisión de seis concejales en 1970 por la política urbanística practicada por el Alcalde. Mientras que el Secretario Municipal denuncia la especulación del suelo, el desmesurado aumento del precio de éste, surge la primera especulación urbanística en Leganés en el desarrollo de Zarzaquemada y la prevaricación política. El crecimiento urbanístico sin planificación lleva consigo problemas de escolarización, accesos a Madrid, etc. A nivel político poco ha cambiado desde 1939. El régimen sigue anquilosado en sus premisas políticas y los representantes municipales siguen siendo afines al régimen, aunque a principio de los años 70 comienza el despertar del movimiento vecinal, sindical y político a nivel local.